La ONU reconoce la salud mental como prioridad global y reclama más atención psicológica y comunitaria
27/01/2026
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27/01/2026

Por qué no todos reaccionamos igual: personalidad y procesos psicológicos en el extremismo violento

Durante décadas, la investigación psicológica sobre el extremismo violento ha estado marcada por una dicotomía persistente: ¿presentan las personas extremistas violentas algún tipo de psicopatología o se trata de personas “normales” arrastradas por contextos sociales adversos? La revisión de Obaidi et Al. (2026), publicado recientemente en Nature Reviews Psychology, cuestiona este falso antagonismo y propone entender el extremismo violento a partir de diferencias individuales no patológicas, combinando modelos de personalidad con marcos explicativos centrados en procesos psicológicos.

Esta propuesta resulta especialmente relevante para la psicología aplicada, ya que desplaza el foco desde explicaciones simplistas hacia una comprensión más compleja y clínicamente útil del riesgo de la radicalización violenta.

Más allá de la psicopatología.

El artículo revisa evidencia que muestra que la enfermedad o los trastornos mentales no son un predictor general del extremismo violento. Aunque algunos trastornos aparecen con mayor frecuencia asociados a subgrupos específicos —como, por ejemplo, los actores solitarios (en inglés lone actors o lone-actor extremists, término usado para referirse a personas que cometen actos de extremismo violento de manera individual, es decir, sin formar parte operativa de una organización extremista estructurada ni recibir órdenes directas de un grupo)—, la prevalencia global de diagnósticos psicológicos o psiquiátricos entre personas involucradas en extremismo violento es comparable, o incluso inferior, a la de la población general…

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