
Edición 61 del Programa de Formación Continuada a Distancia (FOCAD)
19/10/2026La atención psicológica, un componente esencial de los cuidados paliativos para aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida-Día Mundial de los cuidados paliativos 2026
El dolor, la ansiedad, la depresión, el miedo a la muerte, la pérdida de autonomía, los cambios en la identidad y los roles, la incertidumbre o la preocupación por convertirse en una carga para los seres queridos forman parte de las múltiples necesidades que pueden aparecer ante una enfermedad avanzada. Atender este sufrimiento requiere una respuesta que vaya más allá del control de los síntomas físicos e incorpore de forma sistemática las dimensiones psicológica, social y espiritual, tanto de la persona enferma como de sus familiares y cuidadores/as.
En este contexto, la evidencia disponible sitúa a los y las profesionales de la Psicología como integrantes fundamentales de los equipos de cuidados paliativos, con funciones que abarcan desde la evaluación y el tratamiento del malestar emocional hasta el apoyo en la toma de decisiones, la comunicación, el duelo y el abordaje del sufrimiento existencial (Abramson, 2022b; APA, 2026; Covalciuk, 2024; Feldstain, 2024; Thompson, 2013; von Blanckenburg & Leppin, 2018).
Esta necesidad adquiere especial relevancia con motivo del Día Mundial de los Cuidados Paliativos, celebrado el pasado sábado, 10 de octubre. La conmemoración, promovida internacionalmente para sensibilizar sobre el derecho a recibir estos cuidados, pone este año el foco en el manejo del dolor como parte esencial de la atención paliativa. Una cuestión que no puede entenderse únicamente desde una perspectiva física: la experiencia del dolor se encuentra estrechamente relacionada con factores emocionales, sociales y existenciales, lo que refuerza la necesidad de una atención integral e interdisciplinar (WHPCA, 2026).
Los cuidados paliativos van mucho más allá de los últimos días de vida.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los cuidados paliativos mejoran la calidad de vida de las personas adultas y menores y de sus familias cuando afrontan los problemas asociados a una enfermedad potencialmente mortal, mediante la prevención y el alivio del sufrimiento, la identificación temprana y la correcta evaluación y tratamiento del dolor y de otros problemas físicos, psicológicos, sociales o espirituales. Asimismo, la OMS recuerda que deben introducirse de forma temprana y no limitarse a los últimos momentos de la vida (WHO, 2020).
Las estimaciones internacionales más recientes utilizadas por la Organización Mundial sitúan en 56,8 millones las personas que necesitan cuidados paliativos cada año, 25,7 millones de ellas durante su último año de vida. Sin embargo, solo una pequeña proporción accede a ellos. Alrededor del 14% de quienes necesitan esta atención la reciben, y persisten importantes barreras relacionadas con las políticas sanitarias, la formación profesional y el acceso a tratamientos adecuados para aliviar el dolor (OMS, 2020).
Este enfoque implica, además, abandonar la asociación automática entre cuidados paliativos y muerte inminente. La atención puede comenzar desde etapas tempranas de una enfermedad grave y coexistir con tratamientos dirigidos a la propia enfermedad, adaptándose progresivamente a las necesidades y preferencias de la persona (Gravier et al., 2019; APA, 2026). La Asociación Americana de Psicología (APA) insiste precisamente en esta concepción amplia, que incluye planificación anticipada de cuidados, atención al final de la vida y apoyo a familiares y cuidadores/as durante el duelo (APA, 2026)…




