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04/07/2026El Congreso aprueba tipificar como delito las terapias de conversión contra las personas LGTBIQ+
Las mal denominadas “terapias” de conversión, orientadas a modificar o suprimir la orientación sexual, la identidad sexual o la expresión de género de las personas LGTBIQ+, podrían pasar a constituir un delito en España: el Pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado la Proposición de Ley Orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal para penalizar estas graves prácticas, consideradas perniciosas por numerosos profesionales, expertos, entidades y organismos nacionales e internacionales.
La iniciativa se aprobó el pasado jueves 25 de junio, con 179 votos a favor, 32 en contra y 137 abstenciones, manteniendo el texto aprobado previamente por la Comisión de Igualdad, tras rechazarse las enmiendas que permanecían vivas. El texto, que incorpora un nuevo artículo 173 bis al Código Penal, continúa ahora su tramitación parlamentaria en el Senado. De recibir también el respaldo del Senado, estas prácticas dejarán de ser únicamente una infracción administrativa para convertirse en un delito penal.
Las terapias de conversión son dañinas, coercitivas, sin respaldo científico y con importantes riesgos para la salud mental.
Las llamadas “terapias” de conversión —también conocidas como terapias reparativas o de reorientación sexual— comprenden un conjunto de métodos, programas o intervenciones que pretenden modificar, reprimir, eliminar o negar la orientación sexual, la identidad sexual o la expresión de género de una persona. Estas prácticas pueden adoptar formas muy diversas, incluyendo intervenciones psicológicas, físicas, farmacológicas o de otra naturaleza.
Desde hace años, numerosos organismos internacionales, sociedades científicas y organizaciones profesionales vienen alertando de que estas intervenciones son dañinas, coercitivas, carecen de evidencia científica que respalde su eficacia y pueden ocasionar graves consecuencias para el bienestar y la salud física y mental de quienes las sufren. Entre los efectos adversos descritos figuran ansiedad, depresión, sentimientos de culpa y vergüenza, baja autoestima, deterioro de la identidad, estrés postraumático, aislamiento social e incluso un mayor riesgo de ideación e intento de suicidio…
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